Ducati M600 supercharged: la alquimia mecánica de Black Cycles

By Published On: enero 12th, 2026

Mientras unos hornean donuts y otros los fríen, Noel Muller los convierte en otra cosa muy distinta. En su universo no hay recetas ni glaseados: hay metal, soldaduras a la vista y piezas olvidadas esperando una segunda oportunidad…

Ducati M600 supercharged

Noel, alma, corazón y manos de Black Cycles, no entiende el descanso laboral como el resto de los mortales. Cuando consiguió poder cogerse un par de semanas libres, en vez de irse a hacer surf a las Northern Beaches de Sídney o pasarse horas y horas hojeando catálogos de piezas aftermarket, que es lo que le pedía el cuerpo.

Pero, prefirió ocuparse en algo más sencillo —y mucho más productivo—: limpiar a fondo el taller, sacar del almacén todas las piezas que le habían ido sobrando en antiguas transformaciones y hacía años que acumulaban mugre en los estantes, y aprovecharlas para construir una moto.

Sabía que de ese plan no saldría una Show Bike. Es más, ni siquiera estaba muy seguro de poder construir una moto bonita. Pero tampoco le importaba. Hacía tiempo que quería fabricar algo distinto a lo que suelen pedirle los clientes, y si el resultado era un cacharro gamberro e imperfecto al menos intentaría que derrochara personalidad.

Cuando la experiencia sustituye a las normas

Hablar de Black Cycles es hablar de uno de los talleres más activos y respetados de Australia. Noel Muller lleva años colándose en el Top 10 de los constructores australianos. Y no por seguir tendencias, que eso sabe hacerlo cualquiera, sino por todo lo contrario: ignorarlas cuando hace falta.

Noel mezcla piezas vintage originales con componentes clásicos y soluciones modernas hasta que todo el puzzle encaje perfectamente 

En su historial conviven bobbers de la vieja escuela, choppers sobrealimentadas, restomods, café racers y todo lo que surja entre medias. Su método es tan simple como arriesgado: mezclar piezas vintage originales con componentes clásicos y soluciones modernas hasta que todo encaje perfectamente en el puzzle. Y si no lo hace… pues vuelve a empezar. El maestro de Gold Coast se atreve con todo, y si un cliente le pide lo imposible se busca la vida para no defraudarle.

El motor como punto de partida, no como límite

Como punto de partida para su proyecto de reciclaje, Noel escogió el V2 a 90º refrigerado por aire de una Monster 600 de 1998. Un motor sencillo y fiable alrededor del que construyó la plantilla que después le sirvió de guía para fabricar el chasis definitivo.

El chasis no tiene cuna inferior. El motor está suspendido, sujetándose a este por los cárteres

El resultado fue un rígido con nada menos que dos metros de distancia entre ejes y una estética que guarda cierta similitud con los bastidores de las Boardtrackers de carreras de principios del siglo pasado pero reinterpretado en clave moderna. La estructura es de tubos de acero de 3 mm y aprovecha el propio motor para dar mayor rigidez a un conjunto de concepto low & long con llantas lenticulares de 3.5 x 19 pulgadas y gomas Firestone en el que salta a la vista que la ergonomía no era prioritaria

Ducati M600 supercharged tren delantero

Un tren delantero que es más de BMX que de moto

La parte delantera es una de esas zonas donde la moto deja de parecer lógica y empieza a resultar fascinante. La horquilla es sencilla a más no poder. Tanto que su estética se parece más a una de BMX construida por un herrero que a la horquilla de una moto.

Para fabricar la horquilla, parece que Noel hubiera aprovechado un basculante montándolo en posición vertical 

Es un arco de tubos de acero de diámetro considerable, en cuyos extremos inferiores encontramos las placas de pivotación de una vieja horquilla Springer de Harley que además de sujeción al eje de la rueda, sirven también de punto de anclaje a un par de amortiguadores muy cortos que llevaban tanto tiempo en el taller que Noel no recuerda su procedencia.

El manillar, construido a partir de viejas barras de acero, lleva acelerador interno y las manetas invertidas que accionan un viejo tambor de freno Triumph de 7 pulgadas, y la bomba de embrague hidráulica moderna que Noel ha procurado que no quedara a la vista.

Bronce, TIG y paciencia infinita para lograr el acabado que se buscaba

Cada unión está soldada con TIG y posteriormente revestida en bronce, un trabajo que exige tiempo y buen pulso, pero que transforma las soldaduras en algo más que simples uniones. Bajo la luz del taller, el conjunto brilla como una pieza de armadura antigua reforzando esa sensación de objeto mecánico atemporal.

Ducati M600 supercharged tren trasero

Metal envejecido y escapes que cuentan su propia historia

Toda la moto ha pasado por un proceso de envejecimiento químico que ha oscurecido el metal desnudo con una pátina que le ha cubierto con un color marrón profundo, casi orgánico, gracias al que la Ducati parece una superviviente, una máquina con muchos años de recorrer carreteras y miles de kilómetros a cuestas.

Los escapes artesanales también se han beneficiado de ese envejecimiento, pero al ser de acero inoxidable el proceso químico ha reaccionado de forma distinta, dándoles un tono mate y oscuro que contrasta con el bastidor y añade capas visuales al conjunto.

Ducati M600 supercharged depósito

Vestimenta limitada a lo imprescindible

Como si cualquier pieza superflua fuera un insulto al concepto, la carrocería, si es que se le puede llamar así, se limita a lo estrictamente necesario: un depósito de gasolina fabricado con retales, y como asiento, una plancha curva de aluminio de 5 mm cubierta con un trozo de cuero tan desgastado que parecer rescatado de otra época. Eso si. Noel al menos ha tenido la precaución de montar el asiento sobre un amortiguador que mitigue el efecto de los baches en la espalda del conductor cuando se rueda sobre mal asfalto.

El largo y estrecho depósito es un pequeño manifiesto en sí mismo. La parte delantera procede de una Harley-Davidson Sportster, y está tan modificada que ni el ojo del más experto adivinaría su procedencia, mientras que la trasera perteneció a un depósito de café racer comprado en eBay. Dos piezas sin relación aparente, que una vez unidas funcionan como si siempre hubieran estado destinadas a encontrarse.

La elección de colores rosa, gris y crema fue cosa de Noel, que también se encargó de aplicarlos sin buscar la perfección. Después remató la faena con  manchas, óxidos simulados, sombras y restos de gasolina creados con el aerógrafo. El resultado recuerda a una máquina postapocalíptica a medio camino entre el art déco y el steampunk, con pinta de haber salido indemne de algún lugar infernal al que nadie querría ir

Ducati M600 supercharged motor

Un motor que mezcla truco visual y locura mecánica

Pero la verdadera locura de este proyecto surge cuando uno se fija en la mecánica. Alimentando el V-Twin italiano encontramos el clásico carburador Amal de toda la vida. Pero lo interesante es lo que viene después: un turbocompresor mecánico AMR 300, accionado mediante correa dentada directamente desde el cigüeñal.

La Magneto Lucas parece sacada de otra época, pero es solo fachada. Su carcasa esconde dos bobinas de encendido modernas, un guiño estético que refuerza el engaño visual. La tapa del embrague perforada, las correas de la distribución desmodrómica a la vista y los detalles en latón completan un motor que, sin serlo, parece el de una moto mucho más antigua.

Un proyecto hecho sin prisa que terminó donde debía

Como muchas motos construidas en los márgenes del trabajo diario, esta Ducati estuvo a punto de quedarse en el olvido. Empezó a gestarse en 2023, pero los encargos de los clientes siempre son prioritarios y el proyecto quedó en pausa (dos años) hasta que el pasado marzo Noel decidió retomarlo.

Tuvo que volver a repasar todo de arriba abajo y acabar los detalles que aún estaban pendientes de terminar. Una vez que la moto estuvo acabada, no se quedó en casa. Noel se la llevó a su amigo Mark, de Donut Garage, donde ahora se expone de forma permanente en su museo-exposición.

Esta Ducati ahora está expuesta junto con otras joyas mecánicas en Donut Garage, en Sídney, para que quienes acuden allí a disfrutar de un café caliente con donuts recién hechos puedan admirarla

Allí, rodeada de otras maravillas mecánicas, esta Ducati ha encontrado su lugar. Un sitio donde todo aquel que se acerca a disfrutar de un café caliente acompañado de donuts recién horneados, puede observarla sin prisas, como corresponde a una moto que nació sin reglas y terminó convirtiéndose en algo irrepetible.