
Harley-Davidson Sportster XL1200: el debut de Cody Jermyn
Una Harley-Davidson Sportster XL1200 de 1992, un chasis rígido Paughco y una ejecución completamente artesanal. Así se presenta el debut de Cody Jermyn, un joven constructor australiano que, con solo 26 años, ha firmado una chopper coherente y bien resuelta hecha a base de muchas horas de taller…

Vocación, sacrificio y aprendizaje desde la base
Soñar es gratis, pero llegar a lo más alto exige años de trabajo duro, aprendizaje constante y sacrificios económicos. Solo unos pocos perseveran. Cody Jermyn es uno de ellos.
Influenciado desde niño por programas de televisión como el Biker Build-Off, su obsesión por la fabricación artesanal de motos apareció muy pronto. Durante la adolescencia comenzó a experimentar con las de sus amigos y, con apenas 17 años, dio sus primeros pasos en la industria trabajando de aprendiz en un pequeño taller mecánico.
Nada en la construcción artesanal es inmediato: cada paso se gana con tiempo y constancia.
Sus tareas iniciales distaban mucho de ser glamurosas: cambios de aceite, limpieza del taller y recados. Sin embargo, tras años de constancia, surgió la oportunidad de formarse como fabricante, y supo aprovecharla.

El descubrimiento del metal y el camino profesional
En su tiempo libre, Cody se dedicó a aprender el arte de la rueda inglesa y el modelado del metal. Durante la pandemia culminó la conversión de una Yamaha WR450 de enduro en una street tracker, un proyecto decisivo para confirmar que ese era su verdadero camino.
Al finalizar su aprendizaje consiguió trabajo como carrocero en Downtown Kustoms, uno de los principales constructores de hot rods de Australia, donde siguió perfeccionando su técnica y criterio estético.

La Sportster: punto de no retorno
Nueve años después de aquellos comienzos, Cody presenta su ópera prima: una elegante Harley-Davidson Sportster XL1200 de 1992. La moto, completamente de serie pero inactiva desde hacía tiempo, se la compró a un amigo reuniendo sus ahorros y el dinero que consiguió vendiendo las motos que tenía
Los grandes proyectos suelen empezar con una decisión firme y sin red de seguridad.
A los pocos minutos de tener la moto en su poder, ya le había desmontando el tren delantero para colocar una horquilla springer. A partir de ese momento, ya no hubo marcha atrás.

El depósito como corazón del proyecto
El siguiente paso fue materializar una idea que llevaba más de un año madurando: un depósito de gasolina con la parte superior ahuecada en forma de V. Esta pieza artesanal se convirtió en el eje conceptual del proyecto y marcó el diseño del resto de la moto.
Su fabricación obligó a Cody a invertir en nuevas herramientas —martillo neumático, moldes de contracción— y a repetir el proceso varias veces hasta conseguir darle las formas que quería. El resultado final fue un depósito de líneas fluidas que parece esculpido por el aire.

Detalles hechos a mano y acabado final
Otras pruebas del enorme talento de Cody para «retorcer» el metal las encontramos en componentes como el depósito de aceite: para darle esas formas que parecen fundirse con el chasis, creo un molde con alambre y cinta adhesiva que luego uso como plantilla para modelar el metal a su antojo. El guardabarros, también de cosecha propia, copia la estética de este en los laterales y se pega al neumático milimétricamente gracias al Sissy Bar de formas poco convencionales que lo fija al chasis rígido Paughco, que al igual que la carrocería está cubierto por una pintura en color Candy Red que hace destacar más aún si cabe la tapicería blanca del asiento de la que se encargaron en Bad Arse Trim Co.
Cuando todas y cada una de las piezas surgen del mismo banco de trabajo, el resultado final suele se un conjunto de una coherencia difícil de imitar.
El faro y el piloto son otras dos piezas que merecen especial atención. Sobre todo el primero, que está fabricado con cuatro piezas de acero inoxidable de 0,7 mm soldadas entre si con TIG. En su interior esconde dos potentes focos de xenón, protegidos por una lente acrílica moldeada por soplado.

Mecánica clásica con las mejoras precisas
El veterano motor Harley se ha mantenido prácticamente de origen. Tras un concienzudo repaso, Cody se conformó con montarle un juego de árboles de levas Andrews, un carburador CV 40 con una trompeta de admisión Spreadcheese en sustitución del filtro de aire, encendido Daytona Twin Tec y un point cover Hypnic Jerk.
Para el sistema de escape Cody decidido fabricarlo él mismo experimentando con el doblado con arena. El proceso fue lento, complejo, y le obligó a invertir un dineral en tubos de acero inoxidable que en su mayoría acabaron en el contenedor de la basura, pero el resultado final habla por sí solo.

Transmisión, mandos y soluciones personales
Para que la «Show Stopper» tuviera la estética de chopper de la vieja escuela que Cody buscaba, la conversión de la transmisión secundaria de correa a cadena era imprescindible. Esto, junto con la fabricación de los mandos avanzados de aluminio y sus correspondientes palancas y reenvíos, le llevó algo más de 80 horas de trabajo a las que luego tuvo que sumar las del meticuloso proceso de pulido, y las de adaptar la estribera izquierda hasta que el embrague suicida funcionó sin holguras. La palanca de cambios manual se tomó prestada de un Holden HQ, un famoso muscle car clásico australiano que da a esta chopper el puntito local.

Un merecido reconocimiento
Tras 18 meses de trabajo, Cody recibió una invitación para exponer la moto en la feria Choppageddon, celebrada en Marrickville, Sídney. Cualquiera con un mínimo de sensatez habría pensado que no había tiempo suficiente para terminarla, pero ni siquiera un viaje a Estados Unidos logró impedir que llegara a tiempo a la cita. El resultado: cuatro trofeos, incluido el de la Mejor del Show.
Convertirse en constructor profesional exige años de aprendizaje, sacrificios económicos y constancia. Y Cody ya ha demostrado estar preparado y tener todo el talento necesario para lograrlo
Con solo 26 años, está claro que Cody Jermyn tiene un gran futuro por delante como constructor. Los sacrificios, las comidas frugales y el esfuerzo constante forman parte del camino hacia la excelencia. Y él ya ha demostrado estar dispuesto a recorrerlo hasta el final.



















