
Honda CB1000F: Encanto ochentero
Aunque Honda lleva años exhibiendo en los salones motociclistas Concept Bikes retro con las que nos ponían la miel en los labios pero nunca se llevaban a la serie, parece que en la marca del ala dorada ya se han tomado este tema en serio, y de cara al próximo año por fin empezará a comercializar la tan esperada CB1000F inspirada en la icónica CB750F pilotada por Freddie Spencer en las temporadas de 1980 a 1982 en el Campeonato AMA de Superbikes

La estética de la moto, al más puro estilo de los años 80 -una década que cada vez influye más en la cultura popular contemporánea en música, moda, diseño y muchos otros sectores-.
Cuenta con un diseño limpio que fluye desde un depósito de gasolina, casi exacto al de su abuela ochentera, hasta el afilado colín, pasando por las tapas laterales o el asiento, en cuyo tapizado Honda ha replicado el mismo dibujo que lucían las CB originales, de las que también toma prestados detalles como los dos cláxones que flanquean el faro redondo, y los llamativos gráficos que decoran la carrocería.

Modelo Retro
Después de pensárselo mucho, en Honda por fin han decidido que necesitaban incorporar a la gama un modelo retro digno de tal nombre.
Esta nueva CB1000F está propulsada por un viejo conocido: el probado motor de la CBR1000RR Fireblade, al que se ha sometido a diversas modificaciones con el fin de suavizar su carácter.
Aún así, rinde la nada despreciable cifra de casi 124 CV (91 kW) a 9.000 rpm que además de asegurarnos tener suficiente entrega de potencia disponible en cualquier situación y un rendimiento equilibrado y agradable en todo el rango de revoluciones, también extraen del motor de cuatro cilindros un sonido único de moto de otros tiempos.

En contraposición a su aspecto general, el equipamiento de serie de la CB1000F es similar al que se emplea en muchas transformaciones de estilo Resto-Mod:
horquilla invertida en el tren delantero, frenos de última generación (discos flotantes y pinzas delanteras de cuatro pistones con anclaje radial), llantas de 17 pulgadas en ambos ejes, y un basculante de generosas dimensiones que en esta ocasión está asistido por un amortiguador con sistema Pro-Link, y tres modos de conducción con combinaciones de potencia, freno motor, HSTC con control de wheelie integrado, que a pesar de venir preestablecidas, el piloto tiene libertad total para personalizarlas con los ajustes que mejor se adapten a sus preferencias.

Cambios en la conducción
Con el manillar alto y plano, las estriberas ligeramente retrasadas y un asiento ancho y bien mullido, la posición de conducción es típicamente «roadster» e invita a hacer kilómetros sin miedo a cansarse.

Después de seis vueltas al circuito (tres siguiendo a los probadores de Honda, y el resto a su aire y a muy buen ritmo) el veredicto de Freddie Spencer no podía ser más favorable:
“Con la CB1100F, Honda ha conseguido un buen equilibrio entre una imagen retro y un paquete técnico muy moderno”

Ya sea en color negro o plata, el atractivo de la CB1000F no se puede poner en duda
Por el momento no hay información sobre cuando se espera que la CB1000F llegue a los concesionarios.
Honda tampoco ha comunicado nada de su precio final, pero tal y como está el de sus rivales directas:
Yamaha XSR 900 (11.999 €),
Kawasaki Z900RS (14.500 €),
BMW R12 Nine-T (17.930 €), y
Triumph Speed Twin 1200 (15.495 €)
no es difícil imaginar que rondará esas cifras.

Al igual que hizo Kawasaki con la Z900RS, en Honda también han procurado que el diseño de la CB1000F fuera lo más fiel posible al del modelo original.




















