
Survival Zombie: el chopper artesanal que revive el espíritu del Flower Power
En una época en la que innovar en el mundo de las motos custom resulta cada vez más complicado, construir una moto que realmente destaque ya supone un desafío importante. Si además hablamos de legalizar una preparación extrema, el reto se convierte prácticamente en una misión imposible.

Un proyecto custom único en España
Sin embargo, Saúl Gómez, creador de la Survival Zombie, ha demostrado que todavía es posible romper moldes. Su pasión por las motos nace en la infancia, marcada por la influencia de su padre y una Fantic 125 Chopper que representaba a pequeña escala el espíritu de la mítica Easy Rider. Aquella estética setentera, cargada de personalidad, terminó definiendo su camino profesional.
De técnico Harley-Davidson a constructor independiente
Durante más de una década, Saúl trabajó en un concesionario oficial de Harley-Davidson, donde alcanzó la titulación de técnico Master. Sin embargo, su inquietud creativa le llevó a fundar El Garage de Saúl, un taller especializado en restauración y transformación de motos, ubicado en Montijo, Badajoz.
A pesar de estar titulado como técnico Master en Harley-Davidson, para sus primeros proyectos Saúl escogió trabajar con modelos Triumph de la época de Meriden
Resulta especialmente llamativo que, pese a su profundo conocimiento de la marca norteamericana, decidiera apartarse de ella escogiendo otras bases para sus proyectos. En un sector saturado de preparaciones con motores V-twin de Milwaukee, Saúl entendió que la mejor forma de destacar era explorar otras opciones para hacer cosas diferentes a las que hacen el resto de constructores

Una Triumph T140V con historia
Con la intención de recrear una auténtica chopper de los años 70, la elección de la base era clave. Aunque modelos como la Honda CB750 habrían sido una opción lógica, las dificultades de homologación hicieron que Saúl se decantara por una Triumph T140V de 1977, una moto que ya había sido reconvertido en chopper a finales de la década de los 70 y ya contaba con documentación española.
De chatarra a lienzo en blanco
Lejos de encontrar una base en buen estado, lo que llegó a sus manos fue poco más que un conjunto de piezas inconexas: un chasis oxidado, un motor incompleto y una moto prácticamente desmantelada. Sin embargo, esta situación encajaba perfectamente con su filosofía de trabajo, basada en crear desde cero y dar nueva vida a componentes olvidados.

La experiencia de trabajar con una clásica inglesa ha resultado tan positiva, que Saúl ya tiene unos cuantos proyectos en cartera con bases similares a los que llamará Survival Engines
Artesanía, identidad y autenticidad
Para Saúl, construir una moto va mucho más allá de ensamblar piezas. Su enfoque se basa en minimizar el uso de componentes aftermarket y apostar por la reutilización y la fabricación propia, evitando además delegar tareas siempre que sea posible. De este modo, cada proyecto se convierte en una extensión de su identidad.
Tanto las líneas clásicas, como la pintura psicodélica y el trabajo artesanal, recuperan fielmente el espíritu de las chopper de la vieja escuela
La Survival Zombie es, en este sentido, más que una chopper, una escultura en movimiento desarrollada durante largas noches de trabajo amenizadas con los viejos vinilos que suenan constantemente en el taller.

Inspiración Flower Power
La estética de esta moto no se entiende sin el contexto histórico que la inspira. A finales de los años 60, Estados Unidos vivía una etapa convulsa marcada por la Guerra de Vietnam y por una juventud que respondía con una fuerte corriente contracultural. Movimientos como el hippie y eventos icónicos como Woodstock consolidaron una filosofía basada en la libertad, la creatividad y la ruptura con lo establecido.
Una estética con identidad propia
Ese espíritu se trasladó directamente al mundo de las motos, dando lugar a las chopper clásicas, caracterizadas por líneas radicales, acabados llamativos y una fuerte carga artística. La Survival Zombie recoge esa esencia a través de una combinación de formas clásicas, pintura psicodélica y una ejecución profundamente artesanal.

La Fantic Motor 125 Chopper de su padre, fue la moto que marcó el futuro profesional de Saúl. De hecho, aún la conserva en perfecto estado de funcionamiento

Un concepto claro desde el principio
Antes incluso de contar con la moto donante, Saúl ya tenía perfectamente definida la dirección del proyecto. Su idea pasaba por crear un chopper de líneas limpias y descendentes, con chasis rígido, una presencia trasera contundente y una estética dominada por los cromados y una pintura de inspiración psicodélica.
El resultado final es un ejercicio de mestizaje perfectamente equilibrado. En el tren delantero destaca una horquilla Springer procedente de una veterana Harley-Davidson, acompañada de una llanta de 21 pulgadas con 120 radios que aporta una imagen extremadamente estilizada. A nivel de frenada, la incorporación de un disco con diseño de dientes de sierra junto a una pinza Performance Machine de cuatro pistones garantiza un rendimiento muy superior al habitual en motos de esta época.
La Survival Zombie no habría desentonado en el parking del famoso festival de Woodstock de 1969
La ergonomía viene marcada por un manillar Angora en forma de “U” que obliga a una posición de conducción elevada, con las manos por encima de los hombros. Lejos de resultar incómoda, esta configuración permite aprovechar al máximo los seis litros del depósito Mustang, mientras que el asiento King & Queen artesanal aporta un nivel de confort sorprendente incluso en conducción con pasajero.
En la parte trasera, la presencia visual se refuerza con una rueda de 16 pulgadas equipada con un neumático ancho y freno de tambor, acompañada por un clásico sissy bar que refuerza la estética chopper. A todo ello se suman detalles tan característicos como el arranque a patada, unos escapes artesanales de formas exageradas y un piloto trasero integrado en un micrófono Shure, uno de los elementos más llamativos del conjunto.
Rígida, antisocial y menos cómoda que cualquier moto convencional, esta chopper con base Triumph no es una máquina para todos los públicos
A nivel técnico, uno de los cambios más importantes ha sido la sustitución completa del sistema eléctrico original, tradicionalmente problemático en las Triumph clásicas, por una instalación moderna con iluminación LED que mejora notablemente la fiabilidad

El reto de la legalización
Si construir la moto supuso un reto importante, el proceso de legalizarla lo fue más aún. Saúl se vio inmerso en tal laberinto de papeleos, problemas y burocracia sinsentido que tuvo que invertir la friolera de tres años para conseguir que la Survival Zombie finalmente pudiera matricularse como vehículo histórico sin que le obligasen a devolverla a su estado original.
Esta chopper de estética radical, es la muestra de que en un sector tan competido como el de la moto custom se puede destacar sin necesidad de seguir al resto
Al final no sabemos como se las apañó, pero el caso es que esta chopper de chasis rígido y corazón británico rueda legalmente por nuestras ciudades y carreteras haciendo que todas las cabezas se giren a su paso. Y más importante aún, mostrando que en el sector custom nacional todavía quedan románticos que se atreven a saltarse las reglas y a hacer cosas diferentes.




























